El findesemana del 2 de octure hemos abierto las puertas de la antigua oficina de aduana en la Sonnenstraße 85 en Münster. El edificio se encuentra vacío desde hace más de tres años y según “Westfäliche Narichten” tiene un valor de varios millones de euros. Es demasiado caro para nosotros! No pagaríamos ni un euro. Ahora la oficina de aduana será un área no comercial, para encuentros, discusiones y workshops, para cultura, música, vecindario y organisación colectiva. Cortando: será un centro social, un lugar en el cual todos se sentirán a gusto.

Pero, ¿por qué ocupar casas?
En Münster rige la escases de viviendas a un precio adecuado y espacios planeados en común. De lo contrario, en algunas zonas de la ciudad se está elevando el costo de los pisos por proyectos de construcción e investición, como está pasando en el puerto y la estación central, desplazando de esta manera personas de su espacio vital. Este problema no solo se da en Münster, sino que es un proceso que está ocurriendo en muchas ciudades alemanas así como en el resto del mundo. Edificios vacios son unsados como objetos de especulación e investición mientras que en el mismo momento hay falta de espacio habitable y autogestionado. Esta forma de planificación urbana se orienta en la competición y su fín es sacar el máximo provecho económico. Para personas con menos poder adquisitivo en ocasiones no queda espacio y se ven forzadas a vivir en el límite urbano. Las estructuras sociales urbanas son burocráticamente tan rígidas que es difícil participar en la cogestión.
Una casa ocupada ofrece la posibilidad, probar alternativas de manera autogestionada, sin depender de la urbe ni de un casero. Una ciudad debe estar decidida por aquellos que viven en ella! Nosotros continuamos la guerra por las casas en Münster, como por ejemplo en 1972 en la Grevenerstr. 31 y la ocupación en el 2000 del colegio Uppenberg. Nos solidarisamos no solo con estas ocupaciones sino con las ocupaciones a nivel mundial. Porque en todo el mundo hay personas que se toman los espacios que les hacen falta y no siguen esperando a que alguien se los de.
Así que abramos las puertas de los castillos y las chabolas para abrirle un espacio a nuestros sueños y deseos!

¿Pero qué queremos hacer exactamente aquí y cómo?
Para construir y mantener en pié estructuras no comerciales y autogestionadas necesitamos espacios. La oficina de aduana será un espacio en el que se efectuará una organización política, cultural y social en la que todas las personas podrán participar y contribuir para darle forma, lejos de aspirar a sacar ganancias de ello, explotación y autoridad. Somo conscientes de que vivimos en un mundo en el que nos encontramos con réplicas de forma diaria. Justo por eso debemos crear espacios de discusión, de atención y del continuo intercambio. De esta manera podremos trabajar juntos en alternativas y modificar la estructura urbana según nuestros deseos.
Fiestas de vecindario, tascas, discursos, taller de bicis, curso de autodefensa, exposición de arte, taller de tambores, reunioes, Poetry-slams, discusiones, consejería sobre el paro, cocina para todos… todo esto y mucho más!
El programa vive de la numerosa participación de todos.

Nosotr@s, que hemos abierto las puertas de la oficina de aduana el pasado 09.10.2015, invitamos a todo el vecindario y todos aquellos que quieran participar, a llenar a partir de ahora estos espacios con vida.